domingo, 7 de febrero de 2010

Los estúpidos no sólamente son los otros. La cuestión política desde otra perspectiva. Johnathan Haidt: Psicología política-Psicología moral

Haidt, psicólogo en la Universidad de Virginia, propone que no nos dejemos atrapar en ninguna de las dos cápsulas autoreferentes y mutuamente excluyentes, que son las dos ideologías disponibles que se disputan el cuerpo electoral y la pequeña parte de poder que de él deriva en las sociedades democráticas avanzadas. Explora las condiciones de posibilidad de la ideología liberal y la conservadora (en términos anglosajones) y las predisposiciones genéticas para con ellas. Invita a pensar en cinco valores morales universalizables:

1.- Harm-Care
2.- Fairnes-Recicprocity
3.- Ingroup-Loyalty
4.- Authority-Respect
5.- Purity-Sanctity


Que han sido traducidos al castellano como:

1.-Prevención del daño al otro
2.-Reciprocidad y justicia
3.-Fortalecimiento del grupo
4.-Respeto por la autoridad
5.-Valoración de la pureza


Pero a mi me gusta más pensarlo como cinco ejes diferentes sobre los que situarte (en cada uno de ellos con el más precavido equilibrio. Y dejando excluidos los totalitarismos y/o las teocracias de cualquier tipo, que son más instrumentos neuróticos de dominación que categorías políticas).
¿Resultado? ¿Soy conservador cuando siento la necesidad del itinerario solitario y la distancia con la masa? ¿Soy conservador cuando persigo recompersar el esfuerzo y el mérito? ¿Soy progresista cuando la justicia como imparcialidad la atempero con justicia como correspondencia? ¿Soy progresista cuando antepongo a la lealtad al grupo la persecución del bien común?
Creo que ni una ni otra categoría mantienen hoy pertinencia.
Porque... a todo esto: ¿cómo vivo?
Porque resulta muy fácil vivir de manera diferente a la que se piensa (al menos para mí, aquí y ahora entre nosotros, sin urgencias vitales en la nevera).
Las sucesivas respuestas a preguntas como las anteriores, y a otras muchas que se derivan de las tesis de Haidt, no soportan la comparación con lo que hacen quiénes se dicen de una u otra opción política (o presumen de ello).
Por eso quiero ser de los que no nos dejemos enclaustrar por etiquetas que quizá resultaran eficaces en el siglo XX. Pero que hoy sólo sirven para que participemos de un juego nefasto que se alimenta de alienación y disonancias cognitivas.


"Si cogemos las mayores revelaciones de las antiguas filosofías y religiones asiáticas y las combinamos con las últimas investigaciones en psicología moral, creo que llegamos a las siguientes conclusiones: que nuestras mentes fueron "diseñadas" por la evolución para unirnos en equipos, para dividirnos en contra de otros equipos y entonces cegarnos a la verdad"
Dice Haidt (o el traductor que subtítula -se pueden ver los subtítulos en español pulsando en la opción del marco-) alrededor del minuto 15. Aunque no acabo de entender las correlaciones que establece con las religiones orientales, en lo demás me parece que los corolarios que se deducen de su investigación son interesantes.

Y como avance (espero aprender más de neuropolítica) os presento a James Fowler quien estudia la relación de la opción política, la genética y los receptores de la dopamina con la aceptación de la disciplina de partido o la voluntad del voto:
Aquí y también Aquí