lunes, 9 de noviembre de 2009

¿LA ESCUELA EN EL 2018?

Ya queda menos para que los augures dejen provocarnos pavor. Pronto, aquí en Occidente, ya no hará falta someter a ninguno de los jóvenes a la ingrata tarea de compartir espacio físico con personas que no han elegido. Cada aula virtual permite, a través de la edición de perfiles, que sólo aquellos jóvenes que mutuamente se corresponden en gustos, modos de vida y caracteres afines, sean aceptados y clasificados en el aprendizaje cooperativo 9.0
Crecerán en intensidad las interacciones entre los estudiantes, pero todas se harán a distancia. Quedará a su decisión el "pasar a mayores" y establecer contactos cara a cara... Pero las distancias físicas entre ellos serán grandes, y las reservas que colectivamente se atribuyan seguro que resultarán insalvables.
Eligirán a sus compañeros de clase, igual que eligen a sus profesores. ¿Quién presenta los contenidos de manera más atractiva? ¿Quién interactúa con los estudiantes de forma más dinámica y colaborativa?
A mí me han ofrecido participar en una franquicia de profesor de Filosofía llamada "Russell". Cuentan con más de 1200 alumnos de Bachillerato en Madrid para el curso que viene y quieren expandirse a otras Comunidades Autónomas en los siguientes. Necesitan gente... y aquí estoy yo aprendiendo el manejo de la Comunicación Mediada por el Ordenador. Espero no quedarme atrás.
Estar con ellos en clase es apasionante, pero para algunos es insoportable.
Unos días me siento Prometeo enseñándoles el fuego, pero otros el infierno dura toda la mañana, y me acompaña hasta casa. Quizá sea un alivio para todos. Ya es imposible volver a la caverna de la pizarra, la tiza, el orden y la autoridad académica. ¿Qué hacer entonces?

¡Ah! Quizá os interese el lema de la franquicia "Russell": es el título de la entrada de más arriba en el blog.